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dimecres, 9 de novembre de 2011

Capítulo 6

*Estoy feliz. Tío Larry me ha enseñado a hacer pasteles, como los de la abuela, aquellos de chocolate con pepitas esparcidas por el bizcocho. Le doy un beso en la mejilla, y le dejo llena de chocolate. Me río por su aspecto gracioso. Me abraza.
-Eres la niña más bonita de este mundo… -lo dice olvidándose de Jenny, que, por supuesto, es mucho más guapa que yo. Pero no me lo dice para no ponerme triste, porque ya sabe que yo soy muy sensible.
-Niña, no… Soy grande, tío Larry!
-¡Tienes razón! Eres toda una mujercita. –me guiña el ojo, cogiendo un trapo del cajón de la cocina para limpiarse el pómulo manchado de chocolate.
Sacamos el pastelito del horno y sonreímos, satisfechos de lo bien que huelen, aunque al probarlos ya no estamos tan satisfechos… ¡Me han salido fatal! Tío Larry, siempre con su tono consolador, me dice que no pasa nada y que la próxima vez que las haga me saldrán mejor. ¡Te quiero, Larry!*
Y lo ve a él, es Larry… Su tío favorito, el hermano mayor de su padre… Corre a él, asegurándose de que es real, que no es un holograma ni un actor de mentira. Sí, es él, el real, el mágico Larry. Al que quiere tanto.
-Jasmine… Vengo a ayudarte. Papá y mamá te están esperando.
¿Cómo? Papá y mamá murieron…